El pedo es un pedo, con cuerpo de aire y corazón de viento,
el pedo es un alma en pena, que a veces sopla, que a veces truena.
Es como el aire que se desliza, con mucha fuerza, con mucha prisa.
Es como una nube que va volando, y que cuando pasa va fumigando,
El pedo es aire, el pedo es ruido, y a veces sale por un descuido.
El pedo es imponente, pues se lo tira toda la gente;
en este mundo un pedo es vida, porque hasta el Papa bien se los tira.
También los pedos son educados, pues se los hechan los licenciados.
Cuando los pedos no son sonoros, dejan un sello, como el Az de oros.
Y si los pedos suenan poquito, por el pujido sale caldito.
Porque los pedos tienen diferentes olores, si no preguntenselo a los doctores.
Hay pedos gordos, hay pedos flacos, según el diamétro que tenga el taco.
Los hay muy tristes, los hay risueños, según el gusto que tenga el dueño.
Amigo, si un día un pedo toca tu puerta, no se la cierres, dejala abierta.
Deja que sople, deja que gire, pa' ver si hay alguien que lo respire.
Porque el pedo tiene algo monstruoso... que si lo aguantas te vas al pozo.
El pedo tiene algo tan espantoso, que a veces sale con todo y trozo.
¡Ay pedo no seas tan gacho! ¡No te me salgas de cacho en cacho!
Este poema ha terminado, de tanto pedo que se han hechado.
Mientras lo escribo, mientras lo mando, ¡ya no me aguanto, me estoy cagando!
Porque el pedo, es un olor ligero, que sale del agujero, anunciando la llegada de su hermana la cagada.
Si les gustó que bueno, si no... no hay pedo.

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