Una lluvia azotaba Barcelona yo estaba en las calles cuando empezó, había una florería abierta y como instinto entré para protegerme, una linda chica estaba en el mostrador atendiendo a la gente que llegaban a comprar flores para sus novias por que son muy cursis y la gente hace eso ¿no?
— Lamento que no te podráis quedar aquí si no compras flores.
— ¿Y quién dijo que no compraría flores?
— Entonces... ¿En que puedo ayudarlo?
— ¿Cuáles son tus flores favoritas?
— ¿Perdón?
— ¿Cuáles son tus flores favoritas?
— Las margaritas y los girasoles.
— Entonces dame un ramo de Girasoles gigante.
— Buena elección, a su novia le gustarán.— dijo mientras arreglaba los girasoles—.
— No tengo novia
— ¿Esposa?
— No.
— ¿Madre?
— Si, pero no son para ella, no le gustan las flores.
—¿Amante?
— Tampoco.
— Perdone la pregunta pero ¿Para quién son?
— Para usted.
Se quedó helada pero al mismo tiempo se ruborizó
— Creo que no será necesario hacer eso para quedarse el local, señor puede hacerme compañia sin comprar las flores.
— Me niego. Si yo quiero comprar una flores las voy a comprar.
— Pues, entonces no las aceptaré.
— ¿Por qué no? Son tus favoritas.— Me mordí el labio y la miré "Sensualmente" — Además, yo creo que todas las mujeres deberéis recibir unas flores porque es algo bonito.
— Pues a mi nunca me han regalado flores.
— Pues considérate afortunada — añadí — porque yo nunca he regalado unas.
— Ya paró la lluvia — me dijo — ya podéis irte.
Joder. Por primera vez odié las lluvias de cuatro minutos de España.
— ¿Qué hago con estás flores?
Tocó su trenza.
— Llevadlas a casa.
— Me rindo. Llevaré estás flores a casa de mi madre.
Tomé las flores y me di la vuelta para salir de la florería.
— Pero...
Me detuve.
— A su madre no le gustan las flores.
Sonreí.

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