jueves, 26 de diciembre de 2013
MI DIBUJO | Parte 2 ~Michelle~
- Oh, claro, un latte grande y un muffin por favor - dije por fin.
- Enseguida.
Paso la nota a su compañero para que hiciera la orden,el lugar estaba casi lleno, era muy agradable aquel ventanal que tenían hacia afuera, lo hacia bastante confortable.
- ¿Eres nueva?
- ¿Perdón?
- Es que vengo aquí diario y no te había visto.
- Oh, eso, si, soy nueva y espero atender de la mejor manera a un cliente "Frecuente" - me dedicó una sonrisa para después atender a otro cliente.
Tomé mis cosas y en lugar de irme a mi casa me quedé ahí a tomar mi café y disfrutar de la vista a la ciudad que tenían, me sorprendí lo agradable que es ver a mi alrededor cuando todos van por ahí con sus "cosas" en a cabeza.
Sebastían, el encargado del lugar, el que usualmente tomaba mi pedido se asombró al verme sentado en una de las mesas del lugar pues no es algo que haga muy a menudo o mejor dicho «nunca».
Cuando llegué a casa noté por primera vez lo sola que se veía y no lo digo por la falta de muebles o adornos bonitos que pone la gente para sentirse bien sino que le hacia falta... vida.
¿Tal vez debería ignorarlo? no sé si debería pintar o algo ... o mejor, una mascota, un gato tal vez, son más limpios y eso pero eso será mañana.
Pasé toda la tarde pensando en como había pasado eso, digo el sueño, luego a ella en la cafetería y como mágicamente veía las cosas de diferente manera y no siquiera sabía como se llamaba ¿Qué clase de broma me esta jugando mi mente? Una muy fuerte al parecer.
Por la noche me dediqué a estar en el ordenador consultando páginas y blogs pues necesitaba saber que necesita un gato para sobrevivir a mi insoportable yo.
Por la mañana había dejado el cuaderno de dibujo junto a mi cama en la mesita de noche y fue instintivo tomarlo y dibujarla otra vez, otra vez la misma chica, pero diferente sueño...
viernes, 20 de diciembre de 2013
Una historia vaga y sin nombre, parte 2 | Alan Jiménez | Lady Salsa.
Nos hizo entrar. Me di cuenta que el ropero no tenía fondo, caminamos y finalmente llegamos a un lugar. Estábamos en Narnia
Narnia era un bosque frío totalmente cubierto de nieve. Comenzamos a caminar guiados por Harry, había extraños sonidos que venían del bosque.
Después de una larga caminata sin rumbo, Hermi enojada tomo su escoba y decidió dejar de caminar. Todos seguimos su consejo.
Narnia no era después de todo un lugar frío y hostil, a lo lejos podían verse aridos desiertos e increíbles cascadas. De pronto, un pelotón de dementores se acercó furiozamente a nosotros.
―¡EXPECTO PATRONUM! ―gritó Harry. Ese hechizo era por supuesto un escudo. Todos hicimos lo mismo.
De pronto Ronnis gritó: ―¡¿Oh por Dios qué es eso?!
No lo podía creer. ¡Era un concierto de Lady Salsa! ¡En Narnia!
Volamos inmediatamente al lugar. Lady Salsa era la onda. Yo era su fan number güan por supuesto, así que me sabía todas sus canciones güays.
Estaba cantando su reciente canción Lappiause. Todas las deformes adefesicas criaturas de Narnia bailaban como tarugos borrachos, no pude hacer menos que hecharme pedos de la risa.
Finalmente llegó la hora de volver a Hogwarts. Había sido un increíble día, llevaba conmigo un autógrafo con salsa desparramada, sin duda eso me convertiría en la Pitukina* más famosa del castillo.
En el concierto había licores gratis, por lo que llegamos a la escuela completamente ebrios, idiotas y hediondos.
―Quiero subir al cielo en mi planta de chicharos mágicos ―.Dijo Ron ―Lo único malo es que no tengo mi planta de chicharos mágicos :c
―No seas bobo ―Le espetó Hermione ―mejor vamos con los dragones y nos vamos al cielo ahora mismo.
―A la mierda todo ―Dijo Harry ―me largo al cielo a ver a mis padres. (Y yo a los míos, dijo el Hombre Araña)
Salimos del castillo hacia la pista de dragones, logramos burlar la seguridad, pues a esas horas el Peluca dormía la siesta, y finalmente tomamos cada uno nuestro dragón y volamos al infinito y más allá.
Subimos y subimos, y finalmente llegamos a un lugar de ensueño: el mundo de los ponis.
¿Cómo podíamos tener el descaro de llegar a interrumpir ebrios como estabamos? Avanzamos con nuestros dragones hacia aquella villa en la nubes, los estacionamos y nos bajamos decididos a comer, (por supuesto, Hermione estaba hambrienta). Di un paso en falso y resbalé del dragón. De un momento a otro me encontré cayendo, aquél lugar en las nubes se hacía cada vez más pequeño.
LA AVENTURA CONTINÚA...
*Pitukina= Intendente, criada, chacha, sirvienta, barrendera, trapeadora. (Chiste local)
jueves, 19 de diciembre de 2013
(Vieja idea) MI DIBUJO ~ Parte 1|Michelle ~
Cada noche es la misma rutina: Cenar, ver T.V, dormir. Está vez no fue la excepción, sólo que a la hora de dormir tuve un sueño sobre una linda chica era alta y tenía el cabello negro con un flequillo recto que me parecía muy tierno, en realidad en mi sueño no pasaba nada, sólo estaba ahí ella, viéndome con una gran sonrisa en el rostro. Me desperté.
Fueron tantas las cosas que sentí al verla que me puse a dibujarla sin pensarlo dos veces para que no se me olvidara ese rostro tan mágico, cuando termine me di cuenta que llegaría tarde al trabajo, arranque el dibujo y lo eche a mi cartera para después salir corriendo hacia el trabajo.
Cada semana paso por los mismos lugares de siempre y veo a la misma gente, aveces llego por un café pero no iba a darme el gusto está vez, estaba llegando tarde.
Soy escritor de un periódico muy importante por lo cuál siempre necesito inspiración así que siempre llevo conmigo algo que sea mi moza para que mi columna sea la más importante pero está vez con las prisas no lleve nada excepto mi dibujo, lo saqué de mi mochila y lo observe, no pasaron 15 minutos cuando por fin la inspiración llego a mi en forma de "Las pequeñas cosas que deberíamos hacer para ser felices." Tras media hora mi columna estaba lista y podía irme a casa y no regresar hasta la siguiente semana.
De regreso a casa me digne a ir por un café y tal vez un panecillo pues ya tenía hambre, al entrar al local y formarme para hacer mi pedido vi algo familiar pero no me dí cuenta de que era hasta que llego mi turno.
-Buenos días ¿Puedo ayudarlo?-dijo con una sonrisa-.
¡Oh por Dios! ¡Es ella!
lunes, 16 de diciembre de 2013
"Supervivencia a los monstruos de la vida diaria" (Nada serio)
En realidad existen, existen en una realidad alterna donde ellos nos pueden ver pero nosotros no a ellos.
Y está son las indicaciones para sobrevivir a ellos:
"El asesino/monstruo del pasillo"
- Cuando apagues la luz al irte a dormir no corras, finge que no existen y camina con toda calma , de lo contrarío estos pensaran que los haz descubierto y querrán asesinarte para no dejar testigos.
"El monstruo de bajo de tu cama"
- No pongas ninguna parte de tu cuerpo fuera de tu cama, eso les facilitará el arrastrarte a su mundo de bajo de ella, en cambio hazte el dormido, a ellos les gusta observarnos dormir y al amanecer se marchan.
"La mirada que te observa mientras estás en el ordenador"
- Esta mirada es muy común cuando hay un espacio entre tú y la pared pues ella sale de la pared y espera que voltees para llevarte consigo a un lugar recóndito de la dimensión.
Una historia vaga y sin nombre, Parte 1 | Alan Jiménez
→›Tengo hambre‹←
Todo empezó así, Hermione era la chica más hambrienta, obesa, glotona y tragona que Hogwarts hubiese tenido nunca... Quizá exagero, pero no bromeo.
—Tu siempre tienes hambre—, le dije.
—Así es, cariño.
Cariño, nunca había escuchado a Hermione llamarme de ese modo, ella no era así.
—¿Qué te pasa hoy, »cariño«?
—Oh, no es nada, he salido a dar un paseo con los chicos.
Estaba claro que se refería a Harry y Ron al decir »chicos«.
—¿Ah sí? ¿Y a dónde fueron está vez, eh?— pregunté con sincero interés.
—Lo cierto es que no recuerdo como se llamaba el lugar, pero podría asegurarte que es lo más extraño que he visto en mi vida— me dijo.
—¿Qué tenía de raro? No creo que haya nada más raro que lo que sucede por estos oscuros lugares.
—Todo era raro allí— me dijo— Había todo un juego de baraja, una reina histérica, un jardín exótico y gente loca, sobre todo eso, todo el mundo estaba loco allí.
—Suena bien— dije— estoy cansada de ver siempre el cielo oscuro, de los días fríos llenos de terror.
Al día siguiente me levanté como siempre para ir a mis clases, iba caminando con la mirada perdida y soñando despierta cuando me topé con Harry.
—Ah, Ludovica —dijo Harry.
—Lo lamento, Harry— dije yo sin saber como disculparme, todos mis libros habían volado al suelo.
—No te disculpes —me contestó Harry —Justamente iba a ir a buscarte.
—¿Ah sí? —Atiné a decir— ¿y, de qué se trata?
—Los chicos y yo saldremos a dar un pequeño »paseo«— explicó Harry— Quería pedirte que vinieras con nosotros.
De nuevo los »chicos«, pensé. La verdad siempre había disfrutado salir de aventuras con Harry, Ron y Hermione, siempre y cuando no invitaran a nadie más, me parecían las personas más divertidas del lugar. (Aunque normalmente no saliamos de aventuras, las aventuras se encontraban dentro de Hogwarts)
—Me encantaría ir —le dije —¿de qué lugar se trata? Hermione me contó su experiencia en aquél lugar.
—Ah, ese lugar me pareció encantador, para variar, pero esta vez iremos a un lugar muy diferente— Me dijo— Está totalmente cubierto por nieve, al menos eso me han contado.
—Oh, es una lástima —me lamenté — hubiese querido ir a un lugar cálido.
—Ya abrá tiempo para salir a más lugares, por ahora iremos a Narnia— me dijo.
—¿Así que Harry Potter y las crónicas de Narnia, eh? —Bromeé —Excelente Harry, ¿cuándo salimos?
—Justamente hoy —Contestó
—Oh no, ¡pero no eh tenido tiempo de arreglar mis maletas! Tengo que ir de lo más chic.
—No tengas cuidado, lo único que conseguirías sería uno que otro minotauro —dijo Harry antes de lanzar una carcajada que sonó por todo el pasillo de la escuela— Nos vemos al rato Ludovica.
Fui a mis clases y al salir fui a dar una caminata con Ron. Fuimos a buscar a Hermione pero no logramos encontrarla por más que yo pregunté a todos»¿Has visto a Hermione? ¿Dónde?«. Ni siquiera Mapa supo donde estaba, a lo que decidimos ir a probar a su habitación.
Al entrar la encontramos completamente dormida con una pila de comida a medio comer a su lado
—Aquí está la gorda durmiente —dijo Ron.
—¡Hermi! —Le grité —Es hora de ir a vernos con Harry.
Hermione se levantó de mala gana, nunca le había gustado que la llamara Hermi.
Caminamos hasta la pista de dragones, entregamos nuestros pasajes al Peluca y cada uno tomó su bestia.
—Pudimos irnos en escoba —Dije visiblemente aterrada.
Me parecieron cien mil horas de vuelo el que emprendimos de camino a Narnia, después de un tiempo estaba totalmente agotada, y tenía demasiado frío debido al aire helado que nos pegaba en la cara.
De pronto, una flecha en llamas pasó a centímetros de mi cara.
—Debe ser Katniss —Refunfuñó Hermione— Siempre presume a Harry sus talentos para llevarlo a la cama.
Lo cierto es que se veía visiblemente celosa, pero todos sabíamos que Katniss solo tenía ojos para Peeta, ¿real o no real? Real.
Al cabo de un rato, Harry anunció:
—Hemos llegado.
Me sentí aliviada, hasta el momento en que la montaña nos mostraba el lugar de nuestro destino, era nada más y nada menos que Hogwarts.
—No es posible —dijo Ronaldinho enojado —hemos volado por horas solo para volver a «casa».
—Así es chicos, Narnia se encuentra dentro de Hogwarts, la entrada por lo menos.
Aterrizamos en el mismo lugar en el que salimos, y el Peluca revisó nuestro pasajes e identificaciones antes de permitirnos el acceso, no podía darse el lujo de ingresar a brujos peligrosos, o el anciano de barba blanca se llevaría todas las calabazas de su jardín.
Caminamos escaleras arriba, todos veníamos enojados, pero lo cierto es que yo estaba distraída imaginando los picudos techos de Hogwats dentro de mi orto.
Finalmente llegamos a los dormitorios, me parecía absurdo todo eso que Harry estaba haciendo, ya llevábamos toda la tarde desperdiciada y mañana tendríamos clases. Entramos a la primera habitación del piso y Harry nos dijo entre susurros:
—Alohomora.
Ese era un conjuro para abrir, lo único que hizo fue abrir la puerta del ropero de la habitación. ¿Acaso Harry era tonto?
Nos hizo entrar. me di cuenta que el ropero no tenía fondo, caminamos y finalmente llegamos a un lugar. Estábamos en Narnia.
CONTINUARÁ...
domingo, 15 de diciembre de 2013
Flor de luna- Una historia maya
Recuerdo ese día en el que Nikté y yo juramos amor eterno bajo la Ceiba Sagrada de la ciudad. Mi padre me había escogido como esposa a una princesa de tierras lejanas, algún día yo debería ser el rey de Palenque; pero mi corazón ya había decidido, yo estaba perdidamente enamorado de Nikté.
La última noche que la vi, fue como todas aquellas noches, en las que bajo la luz de las estrellas, Nikté y yo escapábamos de todo y corríamos al Cenote Sagrado. Ahí, junto al espejo de agua, declarábamos una vez más nuestro amor. Sin embargo, esta vez no fue así.
La nana del palacio, me advirtió que mi padre tenía entre manos un malévolo plan para deshacerse de Nikté, una plebeya nunca se convertiría en la reina de Palenque. Mandé a la nana a buscar a Nikté, planeaba hacerla mi esposa en secreto, sin embargo, mi padre la asesinó, el mensaje nunca llegó a Nikté.
Al ver que la nana no volvía, me puse mi capa roja y me interné en la selva, algo me decía que mi amada estaba en peligro.
Cuando llegué al cenote, Nikté se contemplaba en el quieto espejo, el cual le devolvía la imagen de su belleza. Respiré aliviado, corrí a abrazarla. Sin embargo, esta historia no tiene un final feliz.
El Gran Sacerdote -mi padre- aguardaba en la oscuridad, a la sombra de la selva. Preparó su arco y flecha, y sin esperar más, dirigió la flecha más envenenada al corazón de Nikté, atravesándolo de un golpe.
Nikté, con la fuerza del flechazo, cayó inerte dentro del Cenote Sagrado, hundiéndose rápidamente, desapareciendo de mi vista... Solo flotaba su blanco huipil.
Lloré amargamente, lanzaba gritos lastimeros. Culpé a los dioses de ese cruel fin de nuestro amor, pedí compasión, no quería perderle, yo quería estar siempre con ella.
Y así fue. El blanco huipil se convirtió en una hermosa y aromática flor. Yo, por mi parte, me convertí en un ave roja.
Y así es que todas las mañanas se aprecia al pájaro cardenal bajar a los cenotes y posarse muy cerca de los lirios. Sigue cantando sus canciones de amor. Canciones para la flor del agua, la flor de luna.
-Alan Jiménez
Sin título ~ Michelle.
¿Quién no se ha enamorado de alguien en el transporte y jamás la volvío a ver?
A mí me a pasado un montón de veces, recuerdo aquella vez cuando me diirijía a la escuela una linda chica se sentó junto a mí, a primera vista parecía del tipo de chicas que sigue a un montón de grupos estadonidenses "perfectos" para la mayoría, llevaba un liston en el cabello y unas gafas negras de aumento a juego con su cabello vestida con unas medias hasta la rodilla y un lindo vestido rosa, recuerdo que olía a postre y parecía tan para mí, bueno al menos lo fue hasta que bajo del transporte. También la hermana de mi mejor amigo, no era muy linda segun compañeros pero era la clase de chica que tiene ese no sé que, que te atrae, ella era jtodo lo contrarío a mi primer amor de "¡Hey hola! Me gustas pero no te volveré a ver." Ella parecía el tipo de chica vestida de negro con a todo volúmen que le ponía la mirada asesina a cualquiera que entrará por la mañana a su cuarto a despertarla; pero cocinaba galletas y eso era bueno para mí. A Ella sólo la veía los domingos cuando nuestros padres hacían carnes en el asador y su hermano y yo jugabamos futbol, ella siempre sentada junto a la ventana con su computadora chateando con alguien pero después de un tiempo me resigné pues era lo bastante mayor para mí, bueno, eso y que se mudaron y jamás los he vuelto a ver. Y ahora la última chica que me llamó la atención, cabello rojo intenso con un moño blanco que le apartaba los cabellos rizados de la cara esa chica que siempre te topas por el instituto que no sabes como se llama ni en que grupo va, esa chica que te hace volvetearla a ver e ignorar a tus amigos sólo para poderla ver un poco más. Además de ser la única chica con la que conservo un recuerdo juntos. Una tarde en la cafetería la ví sentada en una de esas bancas iguales que ponen en todas las escuelas junto con un grupo de chicas pero no parecía muy feliz, parecía más bien distraída pero no quise molestarla porque ni siquiera sabía su nombre. Más tarde ese mismo día pedí permiso para salir al baño y la ví recargada en un pilar muy pensativa, sin pensar me aserque a ella y le dije que si estaba bien, que si necesitaba algo, al principio parecía fuera de onda pero al comprender lo que le dije ella sólo me abrazo le dije que no sabía por lo que estaba pasando pero que estaría bien, la tomé de la barbilla haciendo que me volteara a ver y le planté un beso sin pensarlo, fue intuitivo pues ni siquiera yo lo ví venir, acto seguido sentí como me la arrebataron de los brazos y una bofetada en la mandíbula recibía, me dolío, abrí los ojos y sus amigas la rodeaban, la abrazaban y la consolaban, me echaron de ahí pero ví la cara de gratitud y confusión de ella que me calmé al instante. Tampoco la volví a ver, tampoco dije que nuestro recuerdo era feliz.



