lunes, 16 de diciembre de 2013

Una historia vaga y sin nombre, Parte 1 | Alan Jiménez

→›Tengo hambre‹←

Todo empezó así, Hermione era la chica más hambrienta, obesa, glotona y tragona que Hogwarts hubiese tenido nunca... Quizá exagero, pero no bromeo.

—Tu siempre tienes hambre, le dije.

—Así es, cariño.

Cariño, nunca había escuchado a Hermione llamarme de ese modo, ella no era así.

—¿Qué te pasa hoy, »cariño«?

—Oh, no es nada, he salido a dar un paseo con los chicos.

Estaba claro que se refería a Harry y Ron al decir »chicos«.

—¿Ah sí? ¿Y a dónde fueron está vez, eh?— pregunté con sincero interés.

—Lo cierto es que no recuerdo como se llamaba el lugar, pero podría asegurarte que es lo más extraño que he visto en mi vida— me dijo.

—¿Qué tenía de raro? No creo que haya nada más raro que lo que sucede por estos oscuros lugares.

—Todo era raro allí— me dijo— Había todo un juego de baraja, una reina histérica, un jardín exótico y gente loca, sobre todo eso, todo el mundo estaba loco allí.

—Suena bien— dije— estoy cansada de ver siempre el cielo oscuro, de los días fríos llenos de terror.


Al día siguiente me levanté como siempre para ir a mis clases, iba caminando con la mirada perdida y soñando despierta cuando me topé con Harry.

—Ah, Ludovica —dijo Harry.

—Lo lamento, Harry— dije yo sin saber como disculparme, todos mis libros habían volado al suelo.

—No te disculpes —me contestó Harry —Justamente iba a ir a buscarte.

—¿Ah sí? —Atiné a decir— ¿y, de qué se trata?

—Los chicos y yo saldremos a dar un pequeño »paseo«— explicó Harry— Quería pedirte que vinieras con nosotros.

De nuevo los »chicos«, pensé. La verdad siempre había disfrutado salir de aventuras con Harry, Ron y Hermione, siempre y cuando no invitaran a nadie más, me parecían las personas más divertidas del lugar. (Aunque normalmente no saliamos de aventuras, las aventuras se encontraban dentro de Hogwarts)

—Me encantaría ir —le dije —¿de qué lugar se trata? Hermione me contó su experiencia en aquél lugar.

—Ah, ese lugar me pareció encantador, para variar, pero esta vez iremos a un lugar muy diferente— Me dijo— Está totalmente cubierto por nieve, al menos eso me han contado.

—Oh, es una lástima —me lamenté — hubiese querido ir a un lugar cálido.

—Ya abrá tiempo para salir a más lugares, por ahora iremos a Narnia— me dijo.

—¿Así que Harry Potter y las crónicas de Narnia, eh? —Bromeé —Excelente Harry, ¿cuándo salimos?

—Justamente hoy —Contestó 

—Oh no, ¡pero no eh tenido tiempo de arreglar mis maletas! Tengo que ir de lo más chic.

—No tengas cuidado, lo único que conseguirías sería uno que otro minotauro —dijo Harry antes de lanzar una carcajada que sonó por todo el pasillo de la escuela— Nos vemos al rato Ludovica.

Fui a mis clases y al salir fui a dar una caminata con Ron. Fuimos a buscar a Hermione pero no logramos encontrarla por más que yo pregunté a todos»¿Has visto a Hermione? ¿Dónde?«. Ni siquiera Mapa supo donde estaba, a lo que decidimos ir a probar a su habitación. 

Al entrar la encontramos completamente dormida con una pila de comida a medio comer a su lado

—Aquí está la gorda durmiente —dijo Ron.

—¡Hermi! Le grité —Es hora de ir a vernos con Harry.

Hermione se levantó de mala gana, nunca le había gustado que la llamara Hermi. 

Caminamos hasta la pista de dragones, entregamos nuestros pasajes al Peluca y cada uno tomó su bestia.

—Pudimos irnos en escoba —Dije visiblemente aterrada.

Me parecieron cien mil horas de vuelo el que emprendimos de camino a Narnia, después de un tiempo estaba totalmente agotada, y tenía demasiado frío debido al aire helado que nos pegaba en la cara.

De pronto, una flecha en llamas pasó a centímetros de mi cara.

—Debe ser Katniss —Refunfuñó Hermione— Siempre presume a Harry sus talentos para llevarlo a la cama.

Lo cierto es que se veía visiblemente celosa, pero todos sabíamos que Katniss solo tenía ojos para Peeta, ¿real o no real? Real.

Al cabo de un rato, Harry anunció:

—Hemos llegado.

Me sentí aliviada, hasta el momento en que la montaña nos mostraba el lugar de nuestro destino, era nada más y nada menos que Hogwarts.

—No es posible —dijo Ronaldinho enojado —hemos volado por horas solo para volver a «casa».

—Así es chicos, Narnia se encuentra dentro de Hogwarts, la entrada por lo menos.

Aterrizamos en el mismo lugar en el que salimos, y el Peluca revisó nuestro pasajes e identificaciones antes de permitirnos el acceso, no podía darse el lujo de ingresar a brujos peligrosos, o el anciano de barba blanca se llevaría todas las calabazas de su jardín.

Caminamos escaleras arriba, todos veníamos enojados, pero lo cierto es que yo estaba distraída imaginando los picudos techos de Hogwats dentro de mi orto.

Finalmente llegamos a los dormitorios, me parecía absurdo todo eso que Harry estaba haciendo, ya llevábamos toda la tarde desperdiciada y mañana tendríamos clases. Entramos a la primera habitación del piso y Harry nos dijo entre susurros:

—Alohomora.

Ese era un conjuro para abrir, lo único que hizo fue abrir la puerta del ropero de la habitación. ¿Acaso Harry era tonto?

Nos hizo entrar. me di cuenta que el ropero no tenía fondo, caminamos y finalmente llegamos a un lugar. Estábamos en Narnia.

 

CONTINUARÁ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario