- Señor ¿Puedo ayudarlo?
- Oh, claro, un latte grande y un muffin por favor - dije por fin.
- Enseguida.
Paso la nota a su compañero para que hiciera la orden,el lugar estaba casi lleno, era muy agradable aquel ventanal que tenían hacia afuera, lo hacia bastante confortable.
- ¿Eres nueva?
- ¿Perdón?
- Es que vengo aquí diario y no te había visto.
- Oh, eso, si, soy nueva y espero atender de la mejor manera a un cliente "Frecuente" - me dedicó una sonrisa para después atender a otro cliente.
Tomé mis cosas y en lugar de irme a mi casa me quedé ahí a tomar mi café y disfrutar de la vista a la ciudad que tenían, me sorprendí lo agradable que es ver a mi alrededor cuando todos van por ahí con sus "cosas" en a cabeza.
Sebastían, el encargado del lugar, el que usualmente tomaba mi pedido se asombró al verme sentado en una de las mesas del lugar pues no es algo que haga muy a menudo o mejor dicho «nunca».
Cuando llegué a casa noté por primera vez lo sola que se veía y no lo digo por la falta de muebles o adornos bonitos que pone la gente para sentirse bien sino que le hacia falta... vida.
¿Tal vez debería ignorarlo? no sé si debería pintar o algo ... o mejor, una mascota, un gato tal vez, son más limpios y eso pero eso será mañana.
Pasé toda la tarde pensando en como había pasado eso, digo el sueño, luego a ella en la cafetería y como mágicamente veía las cosas de diferente manera y no siquiera sabía como se llamaba ¿Qué clase de broma me esta jugando mi mente? Una muy fuerte al parecer.
Por la noche me dediqué a estar en el ordenador consultando páginas y blogs pues necesitaba saber que necesita un gato para sobrevivir a mi insoportable yo.
Por la mañana había dejado el cuaderno de dibujo junto a mi cama en la mesita de noche y fue instintivo tomarlo y dibujarla otra vez, otra vez la misma chica, pero diferente sueño...

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