Cuando yo muera, no digas que fui fuerte, que fui valiente. Sabes lo débil y cobarde que fui. Que me ahogaba en mi llanto y que muchas veces pensé en rendirme. Cuando yo muera, no llores. No le hables a mi cuerpo en el ataúd.
No quiero que estés presente en mi muerte cuando estando vivo siempre estuviste ausente. Cuando yo muera, no hablen bien de mi, digan los defectos que cada día me gritaban a la cara, no quiero que mi muerte sea una razón para mentir. Digan que fui humano. Que era callado, porque eran mis ojos y no mi boca los que hablaban por mi. Déjame ir limpio de toda hipocresía, de toda falsedad, déjame irme libre de tu conveniencia disfrazada de amistad.
Recuerda mi risa y mis manías. No lloren por mi. Tan solo cuando yo muera podré recuperar mis alas. Tan solo cuando yo muera estaré en paz, en calma y sin agua salada en mi cara.

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