lunes, 24 de marzo de 2014

En el túnel | Alan Jiménez

Ibamos a la Fiesta de Tlaquepaque, a la fiesta anual de los jarritos a divertirnos.
Era una ocasion unica para averiguar muchas cosas que nos conciernen a todos.
Alan manejaba la camioneta, como siempre con pie de plomo.
Entramos en el gran tunel.
Hablamos de riscos y de pantanos, de gabardina nueva y de relojes de cromo.
Reimos y conversamos del mundo de los paraguas perforados, de las rupias y de los faisanes.
Marchamos por el interior del gran túnel sin tener en cuenta el tiempo.
El oscuro tiempo.
Atravesamos todos los tiempos, las historias prohibidas, los reinos escondidos, las graciosas leyendas de muertos y resucitados.
Por el medio del tunel paso la vida, una linterna magica, una paloma mensajera.
Entramos al túnel, hablamos y reimos.
Y ya no pudimos salir.
No pudimos salir jamás.
Te escribo esta parca noticia solo para que te des cuenta de donde estás —de donde estamos todos, todos sin excepción—, para que te des cuenta donde pasamos el tiempo. De cuan ingrata es la verdad de las cosas.
No desesperes: quizas la salida se encuentre hacia el final.
Hacia el final de la noche.
Hacia el final del tunel, del tiempo.
O en algún punto entre nosotros —entre todos nosotros, todos sin excepción— y un luminoso pero desconcertante final.                                          ©GMD

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